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Obras destacadas del estudio Ghibli (porque no todo es Miyazaki)

Hace algunos meses con el estreno en cines de Ponyo, usé este espacio para repasar a vuelo de pájaro la carrera del gran Hayao Miyazaki (http://www.camelot-comics.com.ar/catalogo/catalog/shop/columnas.php?columna=univcatodico&colid=a0ceebe8941e4193ff12fcfd9d24b215) , pero quedaron afuera otras obras muy importantes de Ghibli, la productora de animación que Miyazaki dirige desde el año 1985 junto a un nutrido grupo de realizadores y animadores.
De esa camada de directores que trabajan junto a Hayao en Ghibli, el primero y más importante es sin lugar a dudas Isao Takahata, amigo y mentor de Miyazaki y uno de los grandes realizadores orientales que, lamentablemente, tiene muy pocos trabajos. Takahata comienza a trabajar en Toei en el 59, con apenas 24 años y cuando aquel estudio apenas daba sus primero pasos. Por esos años conoce a Hayao cuando ambos trabajan en series como Lupin III o Heidi. Ese vínculo laboral crecería cuando a comienzos de los 80 Miyazaki es contratado para dirigir Nausicaa y no duda en llamar a Isao para que oficie de productor, y de esa sociedad es que nace el famoso estudio. Tras dos muy buenas películas como fueron Jarinko Chie y Goshu el cellista, sería recién en el 88 que Takahata realizara su primer trabajo dentro de Ghibli, el que terminó siendo una obra maestra del cine y probablemente uno de los grandes films antibelicistas de la época: La Tumba de las Luciérnagas, una película necesaria del cine japonés. El film está basado en la novela corta de Akiyuki Nosaka; en ella el autor cuenta su propia experiencia y la de su hermanita cuando ambos quedaron huérfanos durante el Japón de la segunda guerra mundial. Una película seca, que incomoda y conmueve al espectador sin necesidad de golpes bajos ni de lecciones de vida berretas. Una obra maestra a la altura de Akira o Totoro. A los dos años, en 1991, Isao dirige Only Yesterday, otro film cargado de emotividad y que le permite al autor revivir una época pasada, una época de juventud. Para 1994 Takahata tenía lista su tercera película dentro de Ghibli: Pompoko. La historia gira en torno a los tanuki, un grupo de animalitos con poderes sobrenaturales, y de apariencia similares a los mapaches, que deciden proteger su bosque durante la posguerra cuando descubren que los humanos intentan construir allí una nueva ciudad. La idea se le ocurrió a Miyazaki, que pensaba que hacer un film protagonizado por mapaches podía funcionar muy bien. Cuando en una charla se lo comentó a Isao, él decidió hacerse cargo del proyecto y Hayao le cedió su lugar, a sabiendas del enorme talento de su colega. Luego de Pompoko, Isao se concentró en su próximo proyecto, que terminaría por ser el primer film animado totalmente en digital: Mis vecinos los Yamada, de 1999. Un film que se aleja drásticamente del realismo propio de los trabajos previos del realizador; la película es una adaptación de un manga de Hisaichi Ishii y cuenta la historia de una familia japonesa a la que le suceden los hechos más extraordinarios. Desgraciadamente, ese fue su último labor como realizador integral, y desde hace diez años que no produce una nueva obra. En la actualidad Takahata estaría a punto de finalizar su nuevo film: Taketori Monogatari, basado en un cuento tradicional sobre un cortador de bambú. La fecha de estreno tentativa es en algún momento del 2010, esperemos que pueda cumplirse y que Takahata nos obsequie una nueva película.
Fuera de Takahata y Miyazaki, no hubo en Ghibli otro director que desarrolle una carrera tan buena, pero no por esto el estudio adoleció de tener buenas películas dirigidas por realizadores no tan conocidos. La primera que podemos destacar es Oceans Waves (1993), de Tomomi Mochizuki. Si bien en la producción de la película no estuvieron involucrados los gigantes del estudio (Miyazaki/Takahata), Oceans posee una atmosefera totalmente Ghibliana, en la que hay un fuerte carga emotiva asociada a las relaciones sociales y una inevitable mirada al pasado y a la vida de los estudiantes. Otro gran film producido por Ghibli es Susurros del corazón (1995), cuyo guión es de Hayao, que le dejó la tarea de la dirección al hoy fallecido Yoshifumi Kondo.
Un film muy interesante para destacar, y que probablemente sea el único documental realizado por Ghibli es Lasseter-San, Arigato, una película-monumento de 2 horas y media en la que se cuenta cómo John Lasseter (capo de Pixar, responsable de Toy Story y genio del cine de animación actual) llevó de viaje a Estados Unidos a Miyazaki y compañía para promocionar el estreno de El Viaje de Chihiro. La película iba a ser un agradecimiento a John, pero terminó siendo un largometraje de Ghibli. La gratitud que Ghibli le debe a Lasseter tiene que ver con que John fue el principal responsable que la obra de Hayao sea conocida en Estados Unidos tras el enorme fracaso que había sido Nausicaa, dado que en su momento se estrenó en ese país muy censurada y con un doblaje espantoso, lo que amargó tanto a Hayao que decidió no distribuir más sus películas en USA. Claro, hasta la llegada de Lasseter, el único que respetó el trabajo del nipón y que le aseguró que su films serían estrenados sin censuras ni alteraciones.
El último film a destacar es del 2006: Cuentos de Terramar. El director es Goro Miyazaki, hijo de Hayao. La película es una adaptación del tercer episodio de las novelas de Ursula K. Leguin. La producción del film tiene una amarga anécdota, porque Miyazaki padre no quería que su hijo dirigiera, ya que consideraba que aún no estaba preparado. Esto a Goro no le gustó nada y se empecinó en realizarla, lo que derivó en una fuerte pelea con su padre. Años más tarde, Hayao realizaría Ponyo, un film con el que intentó pedirle perdón a su hijo.
Ya saben, para conseguir estas películas y muchas más de Ghibli y Miyazaki, no duden en pasar por Camelot.
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